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ISBN 978-980-7890-36-6

Salud Mental

Autores:
Silano Higuera, Zahira Felicidad
Ruiz M, Betty S.
Cardona Grajales, Jhonier
Silva Córdova, Rosana M.
Editorial:Fondo Editorial Red de Investigadores de la Transcomplejidad
Materia:Filosofía y Psicología
Clasificación:Medicina, enfermería, veterinaria
Público objetivo:General
Publicado:2024-05-07
Número de edición:1
Número de páginas:0
Tamaño:3000Kb
Soporte:Digital
Formato:Pdf (.pdf)
Idioma:Español

Reseña

en el primer capítulo Rosana Silva estudia la salud mental desde la dimensión familia, que en su papel socializador está implicada en las situaciones de salud o en la extensión de los desequilibrios mentales de sus integrantes. Lo que ocurre debido a la trasmisión de pautas culturales al respecto; además del grado de cohesión interna, el autoconocimiento y el ejercicio de roles, entre otros.
En tal sentido, se comprende que, a través de la armonía o desequilibrio, de su realidad compleja, diversa e intrincada, en constante transformación y evolución; todas las personas quedan sumergidos en una comunidad familiar que deja huellas. Es evidente, entonces la relevancia de los aportes de esta autora a la temática, por cuanto no solo la visiona desde su transcomplejidad intrínseca; sino también promueve su investigación desde un escenario intercolaborativo y de complementariedad paradigmática y metodológica.
En el segundo capítulo, Zahira Silano nos deleita con su visión de la salud mental ahora asociada a la dimensión tecnológica. En tal sentido, plantea el uso de las TIC para avanzar en la investigación en el área, pero también en la detección temprana de trastornos, mejorar la personalización de las intervenciones y ofrecer apoyo a un mayor porcentaje de la población. El uso de aparatos electrónicos en salud mental abarca la evaluación, el tratamiento, el autocuidado y la automonitorización de personas con algún trastorno mental.
Plantea la autora que, si se interactúa de forma positiva con las tecnologías, permiten acceso a la información, promueven el desarrollo de nuevas competencias, permiten incluso servir de canal de comunicación para compartir sentimientos y emociones, evidencia de malestares psíquicos. Desde el punto vista del impacto negativo de las tecnologías, un alto porcentajes de las personas no son consciente de los problemas de salud mental que puede provocar su uso abusivo. La sobreexposición dificulta el hecho de consumir contenidos de forma crítica y con cierta distancia emocional, influenciando en el estado de ánimo.
En tal sentido, lo importante es conseguir un adecuado equilibrio en su uso. La m-salud, como se la denomina, puede ser una herramienta útil, pero debe atenderse a sus limitaciones y riesgos; así como explorarse sus efectos dado que ya se presentan otras realidades tecnológicas unidas a la inteligencia artificial, la big data, entre otras. Es evidente, lo novedoso y útil de los planteamientos de este capítulo, especialmente cuando el impacto de las TIC en la salud mental de niños y adolescente, puede ser más grave aún.
En el tercer capítulo, Betty Ruiz analiza la salud mental desde la dimensión de la felicidad, pero en adultos mayores. Al respecto de la felicidad hay muchas formas de definirla, no obstante, aquí se asume como resultado de la disposición interna que se tenga en relación a cualquier circunstancia. Si se es capaz de cambiar la perspectiva y adoptar una actitud más positiva se puede mejorar el estado de salud mental, incluso en medio de las circunstancias difíciles.
La conexión entre felicidad y salud mental es clara. Si se conecta con lo que hace feliz, se adopta una actitud positiva y se manejan exitosamente las emociones negativas, se puede mejorar el estado de salud mental y el bienestar en general. Lo cual es más importante, aún en los adultos mayores, que en un 14% sufren de trastornos de salud mental, especialmente de depresión y ansiedad; que por lo general son determinados no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativo de las experiencias de vida y los factores estresantes relacionados con el envejecimiento.
En el caso de los adultos mayores donde los trastornos de salud mental son infravalorados y no tratados. Además, las estigmación que rodea a dichas afecciones pueden hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda. De ahí la relevancia de los aportes de este capítulo, en cuanto que la felicidad permite lograr el equilibrio entre la salud física, mental y social. Por eso asumamos con Csikszentimihalyi (1992) que la felicidad es una forma de vida que puedes ser influenciada por las decisiones y acciones en la vida. Así como lo dice la cita bíblica de Proverbio 3:13 “Feliz es el que halla la sabiduría y adquiere inteligencia” (NBV).
Por último, en el cuarto capítulo Jhonier Cardona, estudia la relación de la salud mental con la sexualidad, como dimensión humana que representa todo el ser, tema por demás interesante. La salud sexual es el estado bienestar físico, emocional, mental y social referido con la sexualidad, de ahí que es evidente la relación entre la salud mental y sexual; se puede decir que son inseparables porque la sexualidad forma parte de la salud mental. Cuando una persona no disfruta de una vida sexual plenamente satisfactoria, la salud mental puede verse perjudicada. Por su parte, la salud mental puede afectar la sexualidad, manifestándose disfunciones sexuales. En consecuencia, mantener en equilibrio la salud mental y sexual resulta determinante para lograr el bienestar integral.

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