¡Tum, tum...tam! Un cuento para Sophia
Este cuento nació a partir de una adivinanza que escuché de mis primos, hace ya como 60 años, cuando nos asomábamos al balcón del edificio donde vivían y quedábamos impresionados de lo pequeño que se veían los carros desde esa altura. Ellos entonces vivían en una Caracas ya abierta a la modernidad y una visita a ellos era un encuentro que deslumbraba por todos lados. Nosotros en cambio vivíamos en Maracay, una ciudad todavía de ambiente semirural y nacimos en una casa grandota que se murió de vieja, en ella los primos Araujo Martínez disfrutaban de un patio inmenso lleno de árboles frutales que ya eran cada vez más escasos en una Caracas que crecía y crecía…y en ese balcón mágico surgió esta adivinanza convertida hoy en este cuento.Este cuento nació a partir de una adivinanza que escuché de mis primos, hace ya como 60 años, cuando nos asomábamos al balcón del edificio donde vivían y quedábamos impresionados de lo pequeño que se veían los carros desde esa altura. Ellos entonces vivían en una Caracas ya abierta a la modernidad y una visita a ellos era un encuentro que deslumbraba por todos lados. Nosotros en cambio vivíamos en Maracay, una ciudad todavía de ambiente semirural y nacimos en una casa grandota que se murió de vieja, en ella los primos Araujo Martínez disfrutaban de un patio inmenso lleno de árboles frutales que ya eran cada vez más escasos en una Caracas que crecía y crecía…y en ese balcón mágico surgió esta adivinanza convertida hoy en este cuento.