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ISBN 978-980-18-8239-8

De la cárcel al palacio

Autor:Vargas, Robert
Editorial:Mendoza Escalona, Willian Alexander
Materia:Filosofía y Psicología
Clasificación:Filosofía y religión
Público objetivo:General
Publicado:2026-03-30
Número de edición:1
Número de páginas:48
Tamaño:14x21cm.
Precio:Bs4.000
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Ha sido José el hijo del patriarca Jacob, el que más se ha tomado como ejemplo en todas las historias Bíblicas de lo que es ser una persona soñadora. El mismo Dios escogió a este joven para que fuera el encargado de suministrarle a Egipto y a otras naciones el alimento necesario en los siete años de sequía que vino sobre la tierra habitada. Sin embargo, debió pasar por un proceso fuerte y mantener la disciplina de guardarse para Dios y creer que los sueños que tuvo cuando joven se harían una realidad en su vida. No fue fácil para José ser vendido por sus hermanos y luego estar en la cárcel injustamente. No obstante, Dios tenía un hermoso plan de llevarlo al palacio del Faraón y convertirlo en el segundo al mando de autoridad.
José fue un hijo especial para Jacob y me inclino a creer esto por la sencilla razón de que fue el primer hijo que tuvo con la mujer que amaba, Raquel. Seguramente usted estará familiarizado con la historia de que Jacob quedó sumamente enamorado de Raquel cuando la vio por primera vez. Tanto fue el amor que sintió por ella que cuando tuvo que pagar el precio de trabajarle siete años a su tío Labán, no lo dudó en ningún momento. Sin embargo, la noche en que se le debió entregar a Raquel, su tío lo engañó, entregándole en la oscuridad de la noche a su hija Lea. Dicen las escrituras que, a la mañana siguiente, cuando Jacob se dio cuenta del engaño, habla con su suegro pidiendo una explicación de por qué había sido traicionado. Después de recibir el esclarecimiento de que en esa región se entregaba primero la mayor antes que la menor, Jacob cumple la semana nupcial o “luna de miel” con Lea y se le entrega a Raquel, pero con la condición de trabajar siete años más.
Ya estando Jacob con Lea y con Raquel a su lado, comienza a fructificar y llenarse de hijos que más adelante formarían a toda la nación de Israel. Con Lea, Jacob tiene seis hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Con la criada de Raquel, Bilha tuvo dos: Dan y Neftalí, pues, Raquel tenía el problema de que era estéril. Al ver esto Lea, que por alguna razón ya no podía tener hijos, le entrega a Jacob su criada Zilpa, la cual le da a luz los hijos de Gad y Aser.
Ya a estas alturas, Jacob con sus dos mujeres y sus respectivas criadas tiene diez hijos varones. Es allí cuando dicen las escrituras que Dios se acuerda de Raquel y le da la bendición de dar a luz su primer hijo, al cual llama José, cuyo significado es “rama fructifica”. Solo de pensarlo me hubiese gustado ver la alegría que Jacob plasmó en su rostro cuando tuvo en sus manos aquel niño, que años más adelante sería un líder que abastecería de alimento a naciones enteras. Era su primer hijo con la mujer que amaba entrañablemente. Su amor fue tan especial para este niño que la Biblia dice que: “amaba Israel (Jacob) a José más que a todos sus hijos…y le hizo una túnica de colores” (Génesis 37:3)
Como padre de dos hijas, creo que Jacob cometió un error para con sus otros hijos, en demostrar un amor diferente y preferencial a José. Esta distinción trajo una división en su familia, que detallaré más adelante. Tanto fue la preferencia que Jacob demostró a este hijo de Raquel, que dice la Biblia que solo a él le hizo una túnica de colores. ¿Qué resultados trajo esto como consecuencia a este favoritismo? Dicen las escrituras con referencia a José:
“Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente”
Génesis 37:4
Este grave error que Jacob cometió y que le causó más adelante un fuerte dolor, creo que debe ser una alerta para un padre o una madre en demostrar un favoritismo a un hijo en especial. Ningún hijo verá con agrado el desplazamiento que le hará un padre o una madre por uno de sus hermanos. Lo más seguro es que su corazón sea herido y sentirá un rechazo a sus otros hermanos. Como pastor he escuchado experiencias de personas que con lágrimas en sus ojos me han dicho que, sintieron un dolor inmenso al ser desplazados por el favoritismo de sus padres por uno de sus hermanos y que poco a poco sus corazones fueron heridos y cerrados por esa injusta preferencia. Estas historias me dan una idea de lo que pudieron haber sentido los hermanos de José en su contra. El sentimiento de rechazo hacia José fue tan fuerte que hasta planearon quitarle la vida.
En resumidas cuentas, así fue el comienzo y el desarrollo de la vida de José antes de llegar al palacio. Si usted me preguntara el por qué Dios lo escogió para ser el protagonista y uno de los personajes bíblicos más tomados como referencia de un líder con una constante palabra de sabiduría, le respondería que sólo Dios sabía lo que había en el corazón de José y que, en su perfecta sabiduría, estaba consciente de las cualidades que este joven poseía. Dice la Biblia:
“…porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre
mira lo que está delante de sus ojos,
pero Jehová mira el corazón”
1 Samuel 16:7
Dios miró el corazón de José y seguro había allí algo que le agradaba. Así que, lo que viene a continuación son algunas características que pude observar y estudiar de éste soñador llamado José. Por lo tanto, viajemos juntos por todas las siguientes páginas y extraigamos de ellas estas cualidades del hijo de Jacob y Raquel, no sólo para almacenarlas en nuestra mente, sino también como lecciones que nos permitirán accionarlas y así traer extraordinarios resultados en nuestras vidas.
ROBERT VARGAS

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