El poeta chamuscado
En el tejido de la memoria bomberil se entretejen historias que han estremecido los cimientos de una ciudad llamada Caracas y sin duda alguna a toda Venezuela, la cual decidió abrigar en su seño tanto a hombres como mujeres que tomaron la decisión inmutable de servir para ayudar a vivir, pero al mismo tiempo disfrutando abiertamente del sonreir en cada guardia.
El motivo que hoy me atrae y ocupa; sin titubeo, trata sobre la vida escrita e incluso ocurrencia simpática de quien en su quehacer como bombero activo por más de un veintenar fue destacado en los contextos donde lo exigieron, exteriorizándose ampliamente a otros ámbitos en los que se le conoció perfecta o equivocadamente como el “POETA CHAMUSCADO” desde el pensar de mi gran amigo el Coronel (B) José Luis Blanco, debido a su inquietud por escribir de sus vivencias en la institución.
Desde mi pensar pienso que no hay ángel uniformado de los años 80 hasta el 2013 fecha en la cual pase al retiro merecido que no lo haya leído o incluso conversado con el susodicho sobre las alegres anécdotas durante su permanencia en el Cuartel Central y sus extensiones.
El asunto; es que la historia del Cuerpo de Bomberos de Caracas y su día a día sigue siendo inmortalizada a través de estamentos, poemas, frases deleitantes incluso, donde su riqueza como organismo de atención a emergencias ha sido exaltada, este personaje forma parte de la historia bomberil y es vivo relieve de su conducir como ser humano, laborando desde sus inicios en el Área de Operaciones Contra Incendios hasta llegar a los niveles de mando.
Su estadía por el Área de Prevención e Investigación de Siniestros fue valorada y considerada como una de los mejores en la delicada tarea de prevenir las condiciones o actos inseguros en el sector industrial mediantes aportes y recomendaciones producto de una minuciosa evaluación técnica, sin embargo es en la investigación de los ramales del tiempo y en un lápiz donde encuentra su mayor grado de expresión al escribir con la más simples y hermosas palabras la memoria institucional.
Una época dorada en la que hacia carcajear a todo aquel que le leyera y preguntarse quién lo había escrito, pues cerraba el episodio afirmándose simplemente como “EL POETA CHAMUSCADO”. No obstante, durante años existió la inquietud y quizás siga estando presente sobre quien es en realidad, ¿sería simón? O ¿es simón? La verdad no lo se, posiblemente sea el mismo quien devele ese secreto y lo más seguro es que nos llevaremos una sorpresa.
Pero; indistintamente del rostro detrás de la máscara; de manera inquietante, simón logró transformar lo cotidiano en leyenda, aquello simple se volvió eterno, bastaba una carta colocada debajo de una puerta para tener a los curiosos comiendo de su mano y totalmente cautivos haciendo la vacilación un icono estremecedor entre oficinas y pasillos.
Con el paso de los años los asientos de simón han adquirido una relevancia en las emociones de quienes aún siguen respirando satíricamente la alerta angustiante, se muestran como una herencia que aunque silenciosa permanece poderosa en las redes sociales; incontables frases, palabras continúan existiendo en la mente de muchos que viven el pasado como si fuera su presente.
Bajo el resplandor que un lápiz es capaz de ofrecer en las manos de un escritor que escribe de otro escritor, justo allí se encuentra la presencia de quien hoy tengo el placer de matizar, un personaje, actor o respetuosamente compañero bomberil más, aunque debo decir que lo presento como un hermano de la vida, del encuentro y desencuentro que siempre a estado en el lugar correcto para recordarme lo que fui, soy y seguiré siendo.
Mi amigo simón dentro del mundo que el mismo creo fue único, probablemente no encajaba en los moldes o estilos ortodoxos preestablecidos, pero a diferencia de pocos o muchos desafiaba el estereotipo común. De sus labios se escuchó su nacimiento, esplendor y ocaso de una carrera ideaba en su conciencia pero fueron sus dedos quienes hablan sin descanso.
Para para concluir debo expresar que el contenido en este material es un intento de compilación de anécdotas con prevalecencia del respeto digno a la perspectiva vocativa del honrado, asi mismo las imágenes empleadas que desgastadas muestran el paso de los años y añejo del existir en los tiempos de fertilidad de mi buen amigo, algunas de ellas siendo solo referenciales de la época.