El misterioso caso de la caja fuerte
Un amor prohibido por la religión y señalado por la sociedad
EL MISTERIOSO CASO DE LA CAJA FUERTE
Cuento corto escrito por Frank Araujo.
En el sótano de la alcaldía de Dao'ajuro —un municipio tan olvidado que ni el diablo recuerda dónde queda— hay una caja fuerte de dos toneladas que nadie ha podido abrir jamás. Ni moverla siquiera.
El día que el flamante burgomaestre la descubre en el inventario, algo se dispara en su cabeza: dentro tiene que haber una fortuna. Y a partir de ese momento, todo se subordina a esa certeza: el presupuesto, el personal, las paredes del edificio, tres años de gestión y la cordura colectiva de un pueblo entero.
Veinte hombres a pulso. Ingenieros con debates interminables.
Un archivo de Excel con diez mil combinaciones probadas. Una comisión presidencial, y finalmente, desde los Estados Unidos, un experto con maletines de aluminio y la solemnidad de quien ha visto demasiado.
El día que la caja por fin se abre —ante cámaras, gobernador y multitudes— lo que hay dentro no es lo que nadie esperaba, pero lo verdaderamente inquietante no es lo que guarda la caja.
Es que la respuesta siempre estuvo ahí, en el bolsillo del empleado más viejo del lugar, el que conocía todos los secretos del municipio desde antes de que fuera municipio.
Nadie se la preguntó.