VENEZUELA: Rechazo a la agresión imperial yanqui y por la paz soberana
Editor:
@Fondo editorial Orinoco Pensamiento y Praxis de la Asociación Civil sin Fines de Lucro "Asociación Fraternidad y Orientación Activa". RIF.- J403372659.
Ediciones:
Revista Orinoco: Pensamiento y Praxis. 2026 1da Edición
Portada: Con apoyo de la IA.
Correos electrónicos:
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Ciudad Bolívar. Venezuela:
ISBN: 978-980-18-8661-7
Se aprueba la reproducción parcial o total del contenido de la presente obra, con la condición de que se acrediten y citen las fuentes, conforme a las diferentes normas internacionales sobre criterios para escritos académicos científicos y se remita un ejemplar al @Fondo editorial Orinoco Pensamiento y Praxis de la Asociación Civil Sin Fines de Lucro "Asociación Fraternidad y Orientación Activa", y a la autora, a las direcciones electrónicas indicadas.® Todos los derechos de la edición en castellano reservados. Ciudad Bolívar. República Bolivariana de Venezuela.
Resumen
El texto analiza las implicaciones políticas y sociales de la agresión militar directa ejecutada por EE. UU, contra Venezuela el 3 de enero de 2026. El objetivo primordial es documentar, de forma preliminar y crítica, el impacto de este evento inédito en la soberanía nacional, examinando la recomposición de fuerzas internas y el complejo escenario geopolítico derivado de la captura del presidente constitucional y la instauración de una presidencia encargada. Se emplea una metodología de revisión documental y análisis crítico desde una perspectiva de comunicación alternativa y decolonial. El autor sistematiza los hechos ocurridos en los primeros cuatro meses posteriores a la agresión, contrastando la narrativa hegemónica imperialista con la realidad de la resistencia popular y militar venezolana. La obra discute la transición de una estrategia de "bloqueo naval" hacia una agresión bélica abierta, evidenciando la contradicción entre el poderío nuclear estadounidense y la respuesta asimétrica basada en la conciencia nacionalista de la FANB y el pueblo. Se identifica un hallazgo clave: el fracaso del "cambio de régimen" total, forzando a la administración Trump a un reconocimiento pragmático del gobierno venezolano para negociar intereses estratégicos, a pesar del secuestro de las autoridades legítimas. Se concluye que Venezuela enfrenta una etapa de "resistencia activa" donde la rectificación interna y la unidad en la diversidad son vitales. El autor sostiene que, frente a la barbarie neocolonial, prevalecerá el derecho internacional y la voluntad de emancipación construida en los últimos 27 años.
Palabras de Impacto Clave: Guerra Asimétrica, Soberanía Emancipatoria, Resistencia Activa, Neocolonialismo, Geopolítica Decadente
Abstract
The text analyzes the political and social implications of the direct military aggression executed by the U.S. against Venezuela on January 3, 2026. The primary objective is to document, in a preliminary and critical manner, the impact of this unprecedented event on national sovereignty, examining the reconfiguration of internal forces and the complex geopolitical scenario derived from the capture of the constitutional president and the establishment of an acting presidency. A methodology of documentary review and critical analysis is employed from an alternative and decolonial communication perspective. The author systematizes the events that occurred in the first four months after the aggression, contrasting the hegemonic imperialist narrative with the reality of Venezuelan popular and military resistance. The work discusses the transition from a "naval blockade" strategy to open war aggression, highlighting the contradiction between U.S. nuclear power and the asymmetric response based on the nationalist consciousness of the National Bolivarian Armed Forces (FANB) and the people. A key finding is identified: the failure of the total "regime change," forcing the Trump administration to pragmatically recognize the Venezuelan government to negotiate strategic interests, despite the kidnapping of legitimate authorities. It is concluded that Venezuela faces a stage of "active resistance" where internal rectification and unity in diversity are vital. The author maintains that, in the face of neocolonial barbarism, international law and the will for emancipation built over the last 27 years will prevail.
Keywords: Asymmetric Warfare, Emancipatory Sovereignty, Active Resistance, Neocolonialism, Decadent Geopolitics.
Resumo
O texto analisa as implicações políticas e sociais da agressão militar direta executada pelos EUA contra a Venezuela em 3 de janeiro de 2026. O objetivo primordial é documentar, de forma preliminar e crítica, o impacto deste evento inédito na soberania nacional, examinando a recomposição de forças internas e o complexo cenário geopolítico derivado da captura do presidente constitucional e da instauração de uma presidência encarregada. Emprega-se uma metodologia de revisão documental e análise crítica sob uma perspectiva de comunicação alternativa e decolonial. O autor sistematiza os fatos ocorridos nos primeiros quatro meses após a agressão, contrastando a narrativa hegemônica imperialista com a realidade da resistência popular e militar venezuelana. A obra discute a transição de uma estratégia de "bloqueio naval" para uma agressão bélica aberta, evidenciando a contradição entre o poderio nuclear estadunidense e a resposta assimétrica baseada na consciência nacionalista da Força Armada Nacional Bolivariana (FANB) e do povo. Identifica-se um achado fundamental: o fracasso da "mudança de regime" total, forçando a administração Trump a um reconhecimento pragmático do governo venezuelano para negociar interesses estratégicos, apesar do sequestro das autoridades legítimas. Conclui-se que a Venezuela enfrenta uma etapa de "resistência ativa" onde a retificação interna e a unidade na diversidade são vitais. O autor sustenta que, frente à barbárie neocolonial, prevalecerá o direito internacional e a vontade de emancipação construída nos últimos 27 anos.
Palavras-chave: Guerra Assimétrica, Soberania Emancipatória, Resistência Ativa, Neocolonialismo, Geopolítica Decadente.
EPIGRAFE
VENEZUELA: RECHAZO A LA AGRESIÓN IMPERIAL YANQUI Y POR LA PAZ SOBERANA.
Una introducción necesaria.
El presente trabajo es continuidad al texto publicado a finales de 2025 (“Venezuela: Emancipación o Neocolonia”), donde se pudo abordar un análisis en medio de la coyuntura existente en nuestro país Venezuela en ese momento, con un bloqueo militar naval por parte de EEUU, en aguas del Mar Caribe y en las cercanías de nuestras costas y espacios marítimos. EEUU usó para tal fin, la desgastada y falsa narrativa de “su” lucha contra el tráfico de drogas ilícitas, en un acto ilegal que implicó hostigamiento con desplazamiento militar pesado, ataques armados desproporcionados y el asesinatos de un centenar o más de ocupantes no identificados, de lanchas en alta mar, con la acusación sin ningún elemento probatorio, de que se trataban de traficantes de drogas, que trasladaban en sus embarcaciones, algún cargamento ilegal con destino a su país.
En dicha publicación antecedente, se realizó una descripción del carácter expansionista de EEUU, prácticamente desde su constitución como nación, en 1776, junto a su conversión posterior en potencia económica-militar, con clara vocación y ejercicio imperialista, actualmente en una situación decadente, pero peligrosa y ampliamente letal en materia militar. Se agregaba el papel de la América Latina y el Caribe o más propiamente de “Nuestramerica”, tal la denominaba el independentista cubano, José Martí. Cerraba finalmente con la referencia directa a nuestro país Venezuela, detallando buena parte de la injerencia imperial estadounidense, a lo largo del tiempo, en lo que ha sido nuestro relacionamiento con ese país norteño. Se hizo especial énfasis, en la etapa más reciente de inicio del siglo XXI, al acceder al poder, el proceso bolivariano, en 1999.
Al producirse los sucesos del 3 de enero de 2026 en Venezuela, con la agresión militar directa de EEUU a nuestro país, como un hecho por demás inédito en toda nuestra historia republicana, consideré pertinente retomar al menos en forma preliminar, los aspectos de esta nueva circunstancia para nuestro país, que ha implicado cambios necesarios e ineludibles en lo interno. Es una delicada situación en lo político y geopolítico, donde se ha requerido un relanzamiento de relaciones diplomáticas y comerciales con EEUU, país agresor.
Pese a lo sucedido, se dio el reconocimiento al gobierno venezolano, encabezado hoy por la presidenta encargada Delcy Rodríguez Gómez, efectuado por el actual presidente estadounidense Donald Trump, supremacista y egocéntrico personaje, que luego de sus alardeos característicos reivindicando la agresión militar, debió asumir que negociaría con Venezuela y su gobierno en ejercicio, añadiendo su visión hegemónica, de que “EEUU tendría el control de estos intercambios”, en su papel como “amo del mundo”.
Aún con todo el daño causado a nuestro país, que incluye el secuestro arbitrario e ilegal de nuestro presidente legítimo Nicolás Maduro Moros y su esposa, EEUU no logró su tan ansiado “cambio de régimen”, que viene promoviendo intensamente en nuestro país desde inicio de este siglo. Obviamente el Pentágono sabe de la vulnerabilidad de Venezuela, al ser una nación que ha promovido fundamentalmente la paz soberana como elemento principal, lejos de toda hostilidad o guerrerismo. Esto incluye su Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y los componentes auxiliares de defensas existentes, impregnadas hoy de un gran nacionalismo y conciencia bolivariana, pero no están en condiciones de competir de “tú a tú”, con el poderío militar y nuclear de EEUU.
Es de reivindicar sí, que aún en medio de esta realidad, ha existido en importantes sectores de nuestro pueblo, civil y militar, manifestaciones de voluntad y coraje para defender heroicamente nuestro territorio patrio, en caso de un intento de ocupación o invasión militar permanente, que amenace abiertamente nuestra soberanía, más allá de la fortaleza de la fuerza atacante que deba enfrentarse, en la llamada guerra asimétrica.
Los sucesos del pasado 3 de enero en Venezuela, bien merecen una revisión documental y crítica preliminar, por lo menos con los aspectos que se puedan recabar y con los análisis ajustados a la verdad, que puedan existir. Se trata indudablemente de acontecimientos “en pleno desarrollo”, los cuales aun son impredecibles en su desenlace, incluso en el corto plazo. La propuesta será básicamente una aproximación, a lo acontecido en estos 3 o 4 meses posteriores a la agresión, sabiendo que permanecerá la inquietud y la necesidad de continuar el seguimiento y estudio, de este tema nacional y geopolítico de envergadura. De seguro deben producirse muchos otros trabajos especializados y gran profundidad, más allá del modesto alcance de la presente revisión.
El esquema a desarrollar en el trabajo, es referirse en primer lugar a nuestra patria Venezuela, a partir de esta agresión militar yanqui sin precedente, sus consecuencias inmediatas y la recomposición de fuerzas en la presente etapa. Luego se hará referencia a Nuestramérica o América Latina y el Caribe, como escenario, donde particularmente EEUU se ha propuesto una “recolonización” o control absoluto coyuntural, ratificando su concepción de “patio trasero”, como nos han considerado desde siempre. Finalmente se hará mención a la geopolítica o situación mundial, igualmente delicada, con guerras en desarrollo y bastante controversia en la búsqueda de acuerdos de paz y de nuevos caminos de convivencia y vida compartida, en beneficio de toda la humanidad.
Tal he señalado anteriormente, asumo este trabajo principalmente como comunicador alternativo que me considero, con algunas experiencias comunicacionales importantes en programación radial y articulista colaborador en medios públicos por veinte o más años, unido al trabajo en el medio académico universitario y otro tanto como activista político revolucionario a plenitud, en otra época.
Hoy, en esta etapa más bien de resistencia activa y principalmente como pueblo concientizado, trato de mantener la labor de indagar, sistematizar, escribir y compartir ideas, en un mundo complejo, donde se nos “bombardea” a diario nuestras mentes, con infinidad de informaciones de todo tipo, buena parte de ellas, trucadas y alienantes, que debemos valorar o rechazar, según sea el caso. Reafirmo mi identificación con la Revolución Bolivariana en nuestro país, más allá de omisiones, errores, traiciones o deserciones. El espíritu crítico nos debe llevar a apoyar con fuerza todo lo construido positivamente en estos últimos veintisiete años y abogar en la rectificación, de lo que requiera ser enmendado en forma valiente.
Quiero ratificar mi agradecimiento infinito a la Universidad Politécnica de Falcón “Alonso Gamero” (UPTAG) y a su rector amigo doctor Rafael Pineda Piña, quien junto a su Equipo Editorial y de Gestión Comunicacional, auspiciaron la publicación del libro precedente “Venezuela: Emancipación o Neocolonia”. Rafael Pineda Piña, dirigente político, gremial y universitario, revolucionario a carta cabal, alcalde de Coro en dos periodos (2000-2010), al frente de la UPTAG desde 2014, con impecable trayectoria y reconocida probidad, falleció lamentablemente a finales del año pasado. Honor y gloria a su memoria por siempre!!
Reconozco toda la colaboración prestada por el compatriota y amigo, profesor Leonardo Maestre Vargas (Fondo Editorial Orinoco Pensamiento y Praxis), en la edición del presente trabajo. A él y su equipo de apoyo editorial, todo mi reconocimiento y gratitud. Junto a toda su labor en el plano académico por muchos años, el profesor Maestre Vargas, dedica hoy esfuerzos significativos en la publicación de libros sobre distintos temas, en una labor altamente loable y formativa.
Tal como exprese a finales del año pasado, vencer el neocolonialismo que se intenta, es el camino. Las revoluciones no son a corto plazo y también pueden perderse, lamentablemente. Hay en Venezuela un camino recorrido, primero con el Comandante Hugo Chávez Frías y su “Plan de la Patria”, hasta 2013. Luego con el liderazgo de Nicolás Maduro Moros. Electo presidente en 2013, 2018 y en 2024, cuyo período constitucional finaliza en 2030. Hoy es un prisionero de guerra, secuestrado en EEUU.
Ha correspondido a la presidenta encargada Delcy Rodríguez Gómez, asumir circunstancialmente la conducción del Estado, mientras continua el ilegal proceso judicial contra nuestro presidente y su defensa indeclinable pueda lograr su liberación. Ante toda esta delicada situación, deberá triunfar el derecho internacional contra la barbarie. Con el esfuerzo de todos, o de la mayoría, aun en la diversidad. Por nuestra patria, Venezuela y pese a todo. Debemos vencer, dudar es traición.
José David Capielo Valles
Mayo, 2026
VENEZUELA: RECHAZO A LA AGRESIÓN MILITAR YANQUI Y POR LA PAZ SOBERANA.
JOSÉ DAVID CAPIELO VALLES.
2026.
FONDO EDITORIAL ORINOCO PENSAMIENTO Y PRAXIS
ÍNDICE.
1. VENEZUELA: RECHAZO A AGRESIÓN MILITAR YANQUI, NEGOCIACIÓN Y PAZ SOBERANA…………………………….pp. 14-110
2. AMERICA LATINA Y EL CARIBE. UNA REGIÓN AMENAZADA. NEOCOLONIALISMO O EMANCIPACIÓN.…………………....pp. 111-123
3. EEUU: POTENCIA IMPERIAL, GUERRERISTA Y DECAYENTE Y UN MUNDO HEGEMÓNICO “SIN REGLAS”…………………………….pp. 123-
1. VENEZUELA: INVASIÓN MILITAR YANQUI 2026, NEGOCIACIÓN Y PAZ SOBERANA.
Se hará referencia de inicio, a varios aspectos antecedentes previos, al 3 de enero de 2026. Algunos fueron esbozados anteriormente. Otros corresponden al último trimestre del año 2025. Todo ello como refuerzo al análisis de la situación presente. Sobre el tema Venezuela, se había abordado principalmente el contexto vivido desde inicios del siglo XXI, luego de la asunción del presidente Hugo Chávez Frías, al ganar las elecciones presidenciales a finales de 1998. Representó una derrota al modelo político liberal-burgués que gobernó desde 1958.
Significó la inauguración de un nuevo proyecto político nacional, forjado en años de resistencia, estudio y discusión, bajo el liderazgo del propio Comandante Chávez, especialmente desde 1983, en el llamado “Movimiento Bolivariano Revolucionario 200” (MBR-200), dentro de las filas militares en nuestro país.
Este movimiento fue establecido en alusión a la particular conmemoración, de los 200 años del nacimiento de nuestro Libertador Simón Bolívar, un 24 de julio de 1783. El MBR-200, tuvo su apertura pública, posterior a la rebelión patriota del 4F de 1992 y del reintento rebelde, realizado en noviembre de ese año.
Igualmente Venezuela y su desarrollo histórico, pudo abordarse en los elementos sobre el tema regional y también en lo analizado sobre el papel de EEUU, como potencia mundial, expansionista e imperial, además de vecino continental. Se precisó el hegemonismo estadounidense desde siempre, en su relación con Venezuela. Primero en su etapa colonial, también en la lucha independentista y finalmente como nación emancipada del imperio español.
Establecimos que hubo mayor injerencismo estadounidense, a partir del inicio de la producción petrolera en nuestro país, en los inicios del siglo XX. Se intensificó así la relación bilateral con EEUU, pero también el marcado hegemonismo del “amo del Norte”.
Un aspecto resaltado fue la significación de la aprobación de una nueva Constitución Nacional en 1999, bajo unos parámetros distintos a lo ocurrido en anteriores ocasiones. No fue solo iniciativa unilateral del Ejecutivo Nacional, ni tampoco obra del aun existente Congreso Nacional Bicameral. Fue un movimiento nacional, donde en primer lugar se consultó al pueblo, sobre la pertinencia o no, de crear una Asamblea Constituyente como instancia máxima de legalidad, para iniciar la creación de nueva Carta Magna.
Luego al ser aprobada esta convocatoria, se inscribieron unos 1.167 candidatos para elegir los 133 constituyentes representativos de las entidades nacionales y los distintos sectores. Luego, junto a las intensas deliberaciones, se añadieron opiniones diversas en consulta nacional abierta, realizada sobre los distintos temas. Se logró la aprobatoria del texto constitucional, validado también por votación popular, un 15 de diciembre de 1999. El propio Chávez relegitimó su mandato, con nueva victoria electoral en el año 2000.
Fue aprobada así, esta nueva “Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, rebautizando la nación, en homenaje a nuestro padre libertador Simón Bolívar. Todo lo relacionado a su implementación inmediata, resultó un ensayo excepcional. Casi inmediatamente se intensificarían en las tradicionales clases sociales dominantes del país, un enfrentamiento permanente que tuvo expresión principal en el golpe de Estado del 2002 y el Paro Petrolero de 2003, que casi le cuesta la vida al presidente Chávez.
Se vivió una gran inestabilidad, hasta que en 2004 Chávez gana el referendo revocatorio, que pretendía destituirlo. En 2006 Chávez gana las presidenciales nuevamente, repitiendo luego su triunfo en 2012, como último mandato que no pudo asumir, al morir en marzo 2013. El presidente Chávez, sufrió una fatal enfermedad, de dudoso origen, que le quitó la vida en poco tiempo.
Estos 13 primeros años de Revolución Bolivariana, pueden ser sometidos a cualquier escrutinio y más allá de los errores que puedan establecerse, significó un avance significativo ante los 40 años (1958-1998), del llamado “puntofijismo” de AD y COPEI, en una democracia liberal y antipopular, que aplicó terrorismo de Estado, a la disidencia política de entonces. Esta democracia liberal, con ciertas libertades, ya fue desechada por EEUU y sus aliados. Hoy día promueven regímenes abiertamente neoliberales, lacayos y altamente autocráticos.
Me parece importante referir, el quizás ya olvidado por algunos, “Informe Final. Contra el silencio y el olvido. Por la verdad y la justicia”, de la Comisión de Estado por la Justicia y la Verdad contemplada en la “Ley para sancionar los Crímenes, Desapariciones, Torturas y otras Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas en el período 1958-1998”, aprobada por la Asamblea Nacional (AN) en el año 2011 y que fue publicado en el año 2017.
En ese voluminoso trabajo de más de 800 páginas avalado por los miembros principales y suplentes de dicha “Comisión del Estado venezolano”, destacaron José Vicente Rangel Vale (+), quien realizó la presentación del Informe, María del Mar Álvarez de Lovera (+), esposa de Alberto Lovera, Jorge Rodríguez Gómez, José Numa Molina y Tarek Williams Saab, entre otros, con la asesoría de diputados nacionales encabezados por Fernando Soto Rojas (quien presidió la AN en 2011). Acá se logró establecer buena parte del daño causado a infinidad de víctimas, en esos 40 años de la llamada “Cuarta República”.
Esta Comisión fue constituida formalmente un 27 de febrero de 2013 (en conmemoración del “Caracazo”), y laboró intensamente por 4 años, para concluir en 2017, con la edición del referido informe histórico, que sin dudas, es un extraordinario y fiel testimonio de nuestra historia reciente. Representó un excepcional trabajo, que debe ser conocido y difundido.
La presentación del informe, le correspondió al recordado José Vicente Rangel Vale, como defensor por siempre de los derechos humanos en nuestro país. Expresaba que: “En ese periodo de 1958-1998 se dio un proceso represivo desnacionalizador, difícil de cuantificar exactamente, donde hay cifras de miles de torturados, de miles de desaparecidos-cuyos cadáveres siguen apareciendo treinta o cuarenta años después, de víctimas a quienes se les aplicó la pena de muerte, de facto, en los comandos antiguerrilleros, de miles de ciudadanos a quienes se les violó el debido proceso, en fin, todo un amplio mural de sufrimiento, sangre y suplicios, que hoy recoge este testimonial sobre la infamia, con severo sentido de la responsabilidad ciudadana y defensa de la institucionalidad democrática”.
Los cómputos que se lograron establecer en el trabajo de la Comisión, arrojaron las cifras de 10.071 víctimas, de las cuales 459 corresponden a desapariciones forzadas de personas (283 identificadas y 176 sin identificar) y 1.425 personas asesinadas. Se aclara que las cifras pudieran no corresponderse a la totalidad de víctimas, ya que fueron muchas decenas de miles de personas que fueron sometidas al terror de los cuerpos de seguridad, por medio de allanamiento masivo de viviendas, represión armada de manifestaciones pacíficas, desplazamiento intempestivo de población urbana y rural o privación ilegítima de libertad.
Un elemento a destacar es el hecho, que aun cuando la Comisión por razón de investidura legal, debió ser presidida en ese momento por la Fiscal General en funciones, Luisa Ortega Díaz, y ésta ese mismo año de 2017, desertó bochornosamente de su cargo, huyendo del país (y es aún prófuga de la justicia venezolana), a raíz de graves acusaciones en su contra, esto no invalida para nada, todo el esfuerzo realizado por el gran y comprometido colectivo, que trabajó intensamente en estas tareas de investigación y denuncias por más de 4 años.
Podríamos más bien presumir, que pudo haber existido alguna obstrucción de la fiscal inculpada, que contribuyera a reducir la cuantía del daño ocasionado. En uno de los articulos que llegué a publicar en el portal ciudadvlc.com (11/11/2022), decía que este contundente Informe debería reeditarse en abundancia, asumiendo que su contenido representa un expediente abierto, contra todas las atrocidades cometidas, la mayoría aun en impunidad.
Volviendo a la etapa de inicio de 2013, luego de la muerte del presidente Chávez vendrían los gobiernos de Nicolás Maduro Moros, a quien correspondió “tomar el testigo” de Chávez en unas condiciones totalmente distintas, ya que se incrementaron las presiones en lo interno y externo. Maduro logró mantener el liderazgo, la estabilidad institucional y un paulatino alivio en lo económico, dentro de las terribles situaciones vividas, incluida la pandemia del Covid 19. La guerra al país desde estos tiempos, ha sido dura y continuada.
Ha existido en el Gobierno Bolivariano, más allá de las fallas, un sentido de dirección política colectiva, con unidad de acción, además de un importante apoyo popular. De ese modo se pudo ganar las elecciones presidenciales en 2013, 2018 y 2024, en medio del ataque permanente desde EEUU y con una oposición política que mayoritariamente tomó el camino del golpismo, la violencia y la desestabilización.
Tambien se ha debido sortear las traiciones y deserciones, unido a la corrupción descarada de funcionarios en cargos claves, resaltando los casos de Rafael Ramirez al frente de PDVSA, hoy prófugo de la justicia y Tareck El Aissami, quien fue juzgado y encarcelado, por abierta corrupción contra la república.
Tal se señaló, con el llamado “interinato” en 2019, avalado por EEUU y por Donald Trump en su primer mandato, nuestro país perdió importantes activos y mucho dinero, descaradamente robado. Hubo gran presión para el “cambio de régimen” en nuestro país, con múltiples y variadas agresiones, que no han logrado su objetivo. Los opositores extremistas promueven hasta el presente, dentro y fuera del país, aún estando en minusvalía, sus planes violentos y antinacionales, siempre en sintonía con el país agresor.
Hasta la etapa previa a la agresión militar imperial directa de EEUU a nuestro país, a inicio de año, existió la permanente prédica del presidente Nicolás Maduro Moros, promoviendo el diálogo y el entendimiento con EEUU. Es de recordar que fue EEUU quien decide romper relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, luego que desconocen su gobierno legítimo y apoyar la pantomima del interinato, establecido ilegalmente desde la Asamblea Nacional con mayoría opositora, un 23 de enero de 2019.
Ya se venía promoviendo la destabilización abiertamente, desde que Barack Obama, presidente estadounidense en el 2015, declaró a Venezuela como amenaza “inusual y extraordinaria” para la seguridad de EEUU. Ha sido una agresión permanente, sin descanso y con diferentes facetas.
Venezuela y su Gobierno Bolivariano, con Nicolás Maduro Moros a la cabeza, y ya con Donald Trump iniciando su segundo mandato a inicio de 2025, había tratado de establecer puentes de comunicación, para lograr alguna distensión en las relaciones bilaterales. Como es usual en la política estadounidense, este ha aplicado la conocida política de “garrote y zanahoria”. Hubo acercamientos a través de un enviado especial enviado por Trump, Richard Grenell, que se reunió personalmente con el presidente Maduro, en la búsqueda de posibles acuerdos, para ambos gobiernos. Claro en paralelo, se urdía la agresión directa.
No tardaría en iniciarse la escalada militar estadounidense en el Mar Caribe, a poco más de mediados de 2025. Esto operó en principio en forma amenazante e intimidatoria, para los países ubicados en ese contexto geográfico, pero con el énfasis en bloquear las costas venezolanas y zonas aledañas, además de ataques a pequeñas embarcaciones y asesinatos de sus ocupantes, no identificados, basándose en la desgatada narrativa de una lucha antidrogas, que EEUU no ha desarrollado a cabalidad, siendo hoy principal consumidor.
Traigo a colación lo expresado a través del portal de Misión Verdad/Venezuela (https.misionverdad.com), el 29/12/2025, pocos días previos al 3 de enero… “La operación de máxima presión lanzada por la administración Trump sobre Venezuela, con epicentro en el Mar Caribe, es un fracaso estratégico y una derrota diplomática, militar, legal y simbólica”.
Añaden que lo que comenzó como una ofensiva multisectorial, para fracturar el Estado venezolano y forzar un “cambio de régimen”, a favor de su subordinación económica, ha derivado en una crisis de legitimidad para EEUU. Estas abiertas prácticas criminales, desestabilizan también desde dentro, el aparato de poder estadounidense. Han desplegado miles de efectivos militares en la cuenca caribeña, “el mayor despliegue desde la guerra fría”.
Apuntan que luego vendría la “Operación Lanza del Sur”, presentada como misión humanitaria, por el Secretario de Defensa (o de Guerra) de EEUU, Pete Hegseth. Hubo más de 20 ataques aéreos a embarcaciones y más de 100 asesinados no identificados en tres meses, con presunción que hayan sido, nacionales venezolanos, colombianos, trinitarios o de otros países vecinos. Incluso en uno de los ataques, 2 de los sobrevivientes del bombardeo practicado, fueron ejecutados, en una línea criminal de no dejar sobrevivientes, ni testigos.
También hubo en esta ofensiva militar estadounidense en el Mar Caribe, a inicio de diciembre 2025, el secuestro de un tanquero petrolero, en aguas internacionales, según ellos “sancionado”. Se habló en los medios imperiales, que contenía unos dos millones de barriles de petróleo. Alternativamente se añadía que era propiedad de Venezuela, Rusia o Irán. En este caso, EEUU realizó una “incautación” o robo descarado, basado en sus leyes supremas.
Agrega “Misión Verdad”, que lejos de aislar a Venezuela, esta ofensiva militar caribeña de finales de 2025, tuvo un rechazo de varios países de América Latina y principalmente de los más grandes, como Brasil, Colombia y México, igualmente amenazados por Trump.
El presidente de Brasil Lula da Silva, señaló que pese a sus diferencias con Venezuela, consideraba el despliegue militar estadounidense en el Caribe, como un riesgo estratégico para la región y el mundo y se comprometió para intermediar con Donald Trump, para manifestar su rechazo y el de su país. En el caso de Gustavo Petro de Colombia, tomó la decisión de suspender la cooperación en materia de seguridad, con EEUU. Por su parte México y la presidenta Claudia Shenbaum Pardo, expresaron su rechazo a la agresión contra Venezuela.
Tambien Colombia en su rol de presidente pro tempore de la CELAC, emitió un pronunciamiento advirtiendo que la concentración de unos 4.000 o más soldados estadounidenses en el Caribe es una amenaza a la paz hemisférica, a la estabilidad en Venezuela y más allá del Continente.
Se vio como amenaza no solo a Venezuela, sino al principio de no intervención en la seguridad sudamericana. Rusia y China, por su parte, dieron apoyo diplomático a Venezuela, ante la agresión militar en sus aguas cercanas. Hubo incluso rechazo a la acción de asedio en el Caribe, de importantes sectores de la población estadounidense, rechazando de antemano, la posibilidad de una invasión a Venezuela.
El día 4 de diciembre de 2025, Donald Trump anuncia la “Estrategia de Seguridad Nacional” (ESN) de EEUU, donde retoma con fuerza la llamada Doctrina Monroe de 1823. En esta ESN 2025, se expresa que la política exterior estadounidense tendrá un enfoque principal hacia el llamado Hemisferio Occidental o simplemente América Latina y el Caribe, como territorio propio, “para hacer y deshacer”.
Con una visión estratégica, la ESN 2025 plantea suplir el mundo globalista multilateral, que EEUU defendió desde los años 90 y que hoy rechaza. Nada que implique restricciones, en su proceder hegemónico y bélico, en todo el mundo. En la ESN 2025, claramente habla de contener las potencias extra hemisféricas como China, Rusia, Irán y otras.
Tambien plantea, reforzar el control migratorio, como elemento fundamental, ya que la migración masiva la consideran una amenaza primaria. Plantean reforzar fronteras y autorizar operaciones en terceros países (injerencismo), para frenar los flujos migratorios, vinculándolos siempre, al fomento del narcotráfico y el crimen organizado.
Igualmente en su ESN, se cuestionan abiertamente los compromisos multilaterales acordados desde la ONU (Acuerdo de Paris, Foros globales y otros). Se insiste que se debe impedir que “actores no hemisféricos”, como China, Rusia, Irán u otros, controlen puertos, infraestructura crítica y minerales esenciales para la transacción energética. Tambien pone en cuestionamiento la relación de EEUU con Europa y la Unión Europea (UE), pese a la sumisión que han tenido. Habla de mayor injerencia en la región latinoamericana, con más presencia militar, distintos condicionamientos económicos y mucho más “sanciones”.
Manejan un pragmatismo extendido, siempre aupando la hegemonía de EEUU. Prometen “estabilidad económica” de los países, a cambio de ceder soberanía. El crecimiento regional, estará supeditado a los objetivos estratégico de EEUU. La ESN, introduce el llamado “Corolario Trump”, que reafirma su supremacismo en toda América. Todo lo señalado por Trump en torno al cambiar el nombre del Golfo de México o de anexarse Groenlandia, no es más que parte de esta línea de “recolonización” del continente americano, como un todo.
Junto a las amenazas a Venezuela, en este asedio de EEUU 2025, Donald Trump y su Secretario de Estado Marco Rubio, declaran que acabarán con Cuba sino se arrodilla. La Cuba de la dignidad, con más de 60 años de resistencia, no se amilana y continúa su proceso. Existe la solidaridad de muchos países, que les prestan ayuda a Cuba, muchos en un sentido de reciprocidad, ya que han sido favorecidos con la actuación diligente de los misioneros cubanos que brindan apoyo en distintas áreas, en varios de estos países. Más allá de los gobiernos, en muchos casos ha existido la solidaridad militante de activistas populares.
Tambien el intelectual, escritor y articulista venezolano Luis Britto García (Caracas, 1940), en su extraordinaria página de opinión en el diario “Ultimas Noticias” (06/09/2025), puntualizaba varios elementos sobre el bloqueo naval estadounidense en aguas del Mar Caribe: “Hasta ahora la temeraria Armada Invencible estadounidense, incrementada a 9 destructores, un acorazado Lake Erie, un submarino atómico y enjambres de amenazadores cazabombarderos, han aplicado todo su poder de fuego para reventar con un misil-según video, lo que parece una lancha de pescadores de dieciocho pies de eslora, con humildes motores fuera de borda. Con la oportuna explosión presentada, desintegran a sus ocupantes y lo que presumen haya sido un cargamento ilícito. No media advertencia, registro, ni acto hostil de las víctimas. Se trata de un asesinato con premeditación y alevosía, agravado con piratería por ser cometido en alta mar y fuera de la jurisdicción de aguas territoriales….”
Agrega el profesor Britto García, que es totalmente ilegal este despliegue militar estadounidense en el Caribe desde 2025, al referir que desde la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños” (CELAC), en 2014, se proclamó estas áreas como Zona de Paz, basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional y que los 33 Estados firmantes de este acuerdo (más allá de las divergencias), son parte igualmente coparticipes de principios y propósitos, contenidos en la Carta de Naciones Unidas (ONU).
Tambien Britto García se refiere a las medidas judiciales acordadas por EEUU contra el presidente Maduro desde 2020, como un acto ilegal. Todo la pretendida judicialización de nuestro presidente en ejercicio para el momento, desde EEUU es también contrario al derecho internacional. Más aun ilegal y abusivo es el establecimiento de una recompensa por el secuestro o asesinato del presidente de una nación soberana, que no debe estar sometido a sus leyes, ni reside en su territorio. Es toda una arbitrariedad pretender extender los poderes de EEUU, a todos los territorios, sin respeto al principio de autodeterminación que las naciones todas, deben mantener. A la interrogante de una posible invasión militar de EEUU a Venezuela, Britto García señalaba que como ocupación territorial, lo descartaba.
No es fácil, agrega el autor, invadir y controlar un país como Venezuela de más de 30 millones de habitantes y 915.445 Km2, ya que requeriría de un incalculable número de efectivos militares como invasores. Refiere que en la invasión a la pequeña Grenada en el Caribe, requirieron 7.000 marines, invadir Panamá unos 30.000 efectivos y en Vietnam necesitó 500.000 o más soldados. Es de comentar, que es distinta una invasión con ocupación de territorio, donde deberán enfrentar una resistencia, que de seguro va a existir.
Distinta es cualquier incursión hostil, rápida, de sorpresa y con despliegue militar desproporcionado, con un objetivo específico (tal fue el caso, de secuestrar al presidente Maduro y a su esposa). Tambien es de referir que el presidente Maduro realizó a mediados de septiembre 2025, un llamado al alistamiento de la población venezolana en la Milicia Bolivariana, ante una posible invasión estadounidense en el territorio. En esa ocasión, dos millones o mas de compatriotas, se inscribieron y entrenaron, dispuestos a enfrentar al invasor en el territorio.
Tambien es de señalar que dentro de estos esfuerzos permanente del Gobierno Bolivariano de llevar adelante su diplomacia de paz, tratando de mediar por mejores relaciones bilaterales con EEUU, pese a la agresión continuada, el propio presidente Nicolás Maduro Moros envió una carta al presidente Donald Trump, en septiembre 2025 donde le insiste en lo ilegal e inconveniente de su accionar en el Caribe y la falsa acusación contra él, tratando de involucrarlo en delitos sobre narcotráfico. Tambien le anexaba todos los informes de los organismos internacionales antidrogas, que incluye a la DEA estadounidense, que establecen que Venezuela no es zona principal de tráfico del ilícito y que todo lo contrario, hay evidencias del combate implacable desde Venezuela, a los que pretender pasara por su territorio, el 5% del total de drogas, establecido por estos organismos especializados.
Luego un 20 de noviembre de 2025, igualmente Nicolás Maduro Moros anunció que había atendido una llamada y había conversado telefónicamente con el presidente Donald Trump, comentando simplemente había sido una conversación respetuosa, sin dar mayores detalles. Diarios estadounidenses como “The New York Times”, publicaron la noticia.
En esos días igualmente, el propio enviado por Trump para el dialogo con el gobierno venezolano, Richard Grenell, había opinado sobre la necesidad de realizar un des-escalamiento de la acción militar de EEUU en el Caribe, para facilitar los diálogos con Venezuela. Es evidente que los planes eran otros, y ya se preparaba la agresión ejecutada, a inicio de este año.
Una referencia importante de finales de julio 2025, es lo publicado por Misión Verdad/Venezuela (30/07/25), donde reseñan que las “sanciones” o más propiamente las medidas coercitivas unilaterales, según “The Lancet Health” para esa fecha y según una investigación en 152 países durante 50 años, han causado unas 564.000 muertes adicionales cada año, más de la mitad son niños menores de 5 años. Solo de 2010 a 2022, 25% de los países del planeta, sufrieron al menos una “sanción” impuesta por EEUU o sus socios satelitales. En los años 60 las cifras de estas “sanciones” no llegaban al 4%.
Agregan que, es la llamada “guerra híbrida” aplicada por EEUU y sus aliados. Un ecosistema de presión, donde se combinan operaciones psicológicas, los “law fare”, o procesos jurídicos amañados, para dañar, inhabilitar o destruir un adversario político (tal intentan actualmente, contra nuestro presidente Nicolás Maduro Moros, en EEUU). Unido también al control de plataformas digitales, la guerra mediática, los faw new y el estrangulamiento económico permanente. EEUU ha impuesto el asedio económico como arma de destrucción masiva, de bajo costo político, no necesitan Congreso, ni autorización, ni exponer tropas propias, gracias al monopolio mediático y todo el andamiaje tecnológico que le favorece.
Un aspecto antecedente hasta 2025, es lo referido al avance que se ha logrado en materia del impulso del poder popular en Venezuela, lo que significa el fortalecimiento de los consejos comunales, las comunas y los circuitos comunales (como comunas en consolidación). Éstos últimos totalizan unos 5.336 en todo el país, la meta de consolidar unas 6.000 comunas para el próximo año. Es de recordar que las leyes del poder popular fueron aprobadas en 2006, y en veinte años, han venido consolidándose en forma paulatina. Recordemos la conocida arenga de “Comuna o nada”.
En este momento el avance del poder popular, es significativo. Representa un escenario donde al menos un 60% de la población venezolana está organizada, con instancias de autogobierno comunal, que representan una fuerza desde sus propios territorios y han avanzado en la elección de sus proyectos, con el apoyo tanto del gobierno nacional, de gobernaciones y alcaldías, decidiendo la estructura comunal los proyectos a desarrollar.
Es un potencial de organización popular que tiende a ser subestimada por muchos sectores adversos, pero que representan esperanza de un mayor fortalecimiento de la organización del pueblo en los distintos territorios. Las distintas consultas populares realizadas efectivamente desde 2024, han significado un gran avance de la unidad popular. Para la Revolución Bolivariana, es la construcción de una opción socialista propia desde el territorio.
El presidente Nicolás Maduro para el 24 de diciembre de 2025, realizó una muy concurrida cena navideña en el Palacio de Miraflores, donde asistieron gran número de líderes comunales, científicos, cultores, educadores, líderes sindicales, integrantes de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y otros sectores representativos. Allí compartió, junto a la primera combatiente Cilia Flores, los ministros del Despacho y demás autoridades. Fue un amplio compartir por la paz y la felicidad, donde el presidente deseó lo mejor a todos los presentes, en su condición de católico y hombre de fe, augurando felicidades en año nuevo.
Una referencia igualmente significativa, fue la entrevista realizada por el periodista francés Ignacio Ramonet, al presidente Nicolás Maduro Moros, el 31 de diciembre de 2025 en horas de la tarde (telesurtv.net). Una conversación de una hora, realizada recorriendo en vehículo, varios sitios de Caracas, donde el presidente ratificaba sus esfuerzos por promover el diálogo y la paz, pese a las provocaciones de EEUU. Ramonet se extrañaba de ver tanta tranquilidad en la capital. La mayoría de personas dedicadas a las celebraciones navideñas, aun teniendo una amenaza de invasión militar, desde sus aguas costeras.
Maduro insistió en la entrevista, sobre las dificultades vividas desde el año 2015, con las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo, que redujo severamente los ingresos nacionales. Reivindicaba igualmente, como desde 2022, se habían logrado avances sostenidos, en distintos sectores de la economía venezolana, que seguía en aumento.
Vistos estos elementos previos de finales de 2025, abordaremos lo referido a los sucesos y aspectos principales, desde ese sábado 3 de enero 2026, que indudablemente ha representado además de una agresión criminal, ilegal y alevosa, un hecho histórico e inédito en toda nuestra vida republicana. Se mantiene el mismo Estado, hay gobernabilidad y tranquilidad, pero es un nuevo escenario político, con una negociación en marcha, bastante compleja.
3 DE ENERO 2026: AGRESIÓN MILITAR YANQUI A VENEZUELA, SORPRESIVA Y CRIMINAL. NUEVO ESCENARIO POLITICO. RESISTENCIA, NEGOCIACIÓN Y FLEXIBILIDAD TÁCTICA..
Sobre los sucesos del 3 de enero 2026 en Venezuela, o incursión militar estadounidense, denominada por ellos, “Operación Resolución Absoluta”, se han ido conociendo poco a poco al menos los principales aspectos de tan criminal agresión. Es claro que se han manejado los detalles con cautela, lo cual se considera normal, tanto del agredido como del agresor, al tratarse de acciones de guerra ilegales, que al producirse, generan destrucción, muerte, dolor y grandes sentimientos adversos, que no deberían ser divulgados en detalles, aunque si denunciados y condenados, siempre. Aún así la versión inicial dada por Donald Trump, fue altamente jactanciosa, al engrandecer su acción criminal, felicitando a sus soldados y señalando que fue un total éxito y según su acomodaticia narrativa, “no tuvieron bajas”.
En atención al hecho más grave de la agresión yanqui, junto a las personas asesinadas y los daños materiales severos causados en Caracas y otros tres estados del país, como fue el secuestro del presidente Maduro, lo primero que se realizó fue apelar a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para solicitar una medida cautelar o preventiva, ante la situación de prisión ilegal del presidente.
Fue inaplicable el artículo 233 de la Constitución Nacional, sobre una falta absoluta del jefe de Estado. Maduro fue tomado violenta e ilegalmente como prisionero de guerra, desde Caracas (junto a su esposa, la diputada Cilia Flores), por fuerzas militares invasoras de EEU y no se corresponde con ningún causal constitucional, para declarar ausencia plena y/o voluntaria de su cargo, en ejercicio.
Este trámite ante la Sala Constitucional del TSJ tuvo la celeridad exigida y se procedió a nombrar a la Vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Eloina Rodríguez Gómez, como Presidenta encargada de Venezuela. Fue una primera acción fundamental, para restablecer la conducción del Estado, mientras se pueda resolver lo referido al secuestro del presidente. Maduro, que como sabemos fue electo en 2024, para el periodo presidencial 2025-2031. Inmediatamente después, vendría la instalación de la nueva Asamblea Nacional (AN).
El día 5 de enero, la AN juramentó a Delcy Rodríguez Gómez, como Presidenta encargada. Allí señaló: “vengo con el dolor del pueblo venezolano ante esta agresión criminal y política, con todos los daños causados y especialmente por el ilegal secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores”. Asumió el compromiso de garantizar la paz y la soberanía nacional. De reafirmar la continuidad institucional del Estado y el compromiso del Gobierno Bolivariano por la defensa de la paz, la estabilidad y los derechos del pueblo venezolano. Juró por el Libertador Simón Bolívar y también por el Comandante Hugo Chávez, quien sacó a millones de venezolanos, de la invalidez e inexistencia, y les dio dignidad, ciudadanía, vocería e integridad, en soberanía nacional.
Delcy Rodríguez asume esta responsabilidad también histórica, al ser la primera mujer en funciones presidenciales en nuestro país, de acuerdo al artículo 234 de nuestra Constitución…. “Las ausencias temporales del Presidente o Presidenta de la República, serán suplidas por el Vicepresidente o Vicepresidenta Ejecutiva, hasta por 90 días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por 90 días más. Si una falta temporal se prolonga por más de 90 días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría calificada, si debe considerarse o no la falta absoluta”.
Sobre este particular es de señalar, que para algunos sectores opositores, que incluye a los más extremistas y apátridas, fuera y dentro del país, llevados por su cálculo político, estiman que es un hecho consumado, que deben convocarse elecciones presidenciales en lo inmediato, lo cual no es cierto. Corresponderá a la Asamblea Nacional (AN) analizar el tema, luego de vencerse el tiempo estipulado, por la Constitución. Mientras tanto, se seguirá gobernando acá en Venezuela, garantizando la paz ciudadana y litigando intensamente con EEUU, sobre relaciones bilaterales y la liberación del Presidente Maduro y su esposa.
Trataré de seguir un ordenamiento de elementos principales, exponiendo cronológicamente cuando sea el caso, desde inicios de este año, tomando elementos de distintas fuentes o analistas, para completar una relatoría al menos hasta mediados del mes de mayo 2026. Luego se abordaran algunas pinceladas del tema regional e igualmente del panorama mundial, para concluir con algunas reflexiones/conclusiones, que considero pertinente, para la discusión y el compartir. Es evidente que tanto lo nacional, regional o mundial, están interconectados, pero para los efectos de una exposición ordenada, es necesario hacer esta segmentación.
Son hechos en desarrollo, de múltiples y cambiantes situaciones, además de impredecible desenlace. Aun en el corto plazo. En todo caso, será una simple aproximación a esta compleja situación que vive nuestro país. La intención es contribuir en buscar o apoyar soluciones positivas, para todos nosotros como connacionales, o en todo caso, para la gran mayoría de venezolanos, que sin distingos políticos y de ningún otro tipo, han rechazado en forma determinante, esta agresión militar yanqui del 3 de enero 2026 y apuestan por la paz ciudadana y soberana.
Para Misión Verdad/Venezuela (08/01/26), el secuestro del presidente Maduro es una operación técnica, por eso EEUU descarta en la primera audiencia del tribunal, lo del “cartel de los soles”. No era necesaria. La razón de EEUU sigue siendo que el dólar siga siendo la moneda de reserva global, incluido el petrodólar. La integración al sistema chino CIPS es alternativa real al dolarcentrismo sistémico, ya que crea condiciones de pagar el crudo en otras monedas. El petrodólar es el pilar material del poder estadounidense, sin eso no puede financiar su déficit, su deuda y su gasto militar (1,5 billones de $, este año). EEUU ratificó al agredir, que es petróleo y otros recursos, su interés en Venezuela.
Agregan que el secuestro de Maduro busca detener la fuga del dólar en el comercio petrolero global. Tienen previsto asegurar el control (robo) de CITGO, para entregarla al fondo de buitres financieros. Lo de CITGO es ahora parte de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) estadounidense 2025. El valor para EEUU no se reduce en lo productivo, sino en la especulación financiera. Desde los años 70 y en forma acelerada desde 2008, la economía de EEUU se ha desmaterializado, su riqueza se basa en derivados, algoritmos, deuda soberana y la financiación de la vida cotidiana. No crea valor nuevo, solo se redistribuye, usando para ello mecanismos ficticios. Todo un reino, del capital especulativo.
Además, El sistema capitalista enfrenta una crisis estructural de acumulación. Los mercados están saturados, la tasa de ganancia cae y la innovación tecnológica, no reactiva la producción, sino que destruye el valor y el empleo. El capital ya no puede expandirse por dentro, sino por fuera, mediante desposesión, la guerra y la reconfiguración forzada de fronteras. El ataque a Venezuela no fue algo aislado. Fue algo muy bien planificado y certero.
Igualmente Entre 1990 y 2020, 70 billones de dólares, el 5.9% del producto global anual, en industrias productivas, se transfirieron del Sur Global al núcleo imperial de EEUU y Japón, como beneficiarios. México, Brasil, Indonesia y Rusia, son “donantes netos” de valor. No es debido solo a la explotación laboral, sino a diferencias en la composición orgánica del capital (tecnología, productividad).
Agregan que, para EEUU Venezuela es caso distinto. Al nacionalizar sus recursos y resistir el neoliberalismo, es un obstáculo a la reproducción del capital occidental. No solo no aporta valor, sino que lo retiene, por lo que la única forma de reintegrarlo al circuito de acumulación, es mediante la fuerza o del “cambio de régimen”, que no han logrado. Venezuela Bolivariana para EEUU, debe ser eliminada, política, jurídica y física, como posibilidad de alternativa.
“Tomar Venezuela, es una necesidad estructural”. Para este gobierno estadounidense de realismo imperial, Venezuela constituye una excepción histórica, imperfecta, contradictoria, pero real, que ha logrado mantener el control estatal sobre sus recursos estratégicos. EEUU no teme a Maduro como individuo, sino al hecho que su ejemplo significativo, se pueda multiplicar, tanto en la región, como a nivel mundial.
Para el analista e investigador venezolano, Sergio Rodríguez Gelfenstein (03/01/26), una de las mayores tareas actuales es enfrentar la guerra cognitiva, la desinformación, casi todo lo que se dice en las multinacionales de la comunicación y en opinadores tarifados, es mentira. La situación para Venezuela es compleja. Se pretende una negociación, “con un misil en la cabeza”. Considera crítico la situación del mundo multipolar, se ha ido desvaneciendo ante la fuerza bruta impuesta desde EEUU. Los países tienden a preservar principalmente sus intereses, el derecho internacional deja de existir y la ONU simplemente no sirve.
Para el autor, es un gobierno nazi- fascista, el que gobierna EEUU. Venezuela sigue funcionando teniendo control territorial, la vida continua, aunque la situación sea ambivalente y estemos en gran fragilidad. Está en juego nuestra soberanía. EEUU sabe que la posibilidad de dominar plenamente a Venezuela, es a través de una ocupación territorial, cuestión nada fácil, aun con la superioridad militar que poseen. Saben que habrá resistencia, no solo del gobierno, sino mayoritariamente de un pueblo empoderado.
Agrega que Trump ha venido “bombardeando” la institucionalidad de la ONU, al retirarse de unas 66 agencias de esta organización mundial y manteniéndose en el Consejo de Seguridad, donde siempre podrá ejercer su derecho a veto, ante cualquier propuesta contraria. Ha impulsado también un sistema mundial paralelo, como el llamado “Consejo de Paz” (que justifique sus guerras), alterno a la ONU. Hasta ahora ni China, ni Rusia, ni los BRICS como estructura, han podido contrarrestar estas acciones severas contra el multilateralismo.
En otras declaraciones del 09/01/26, Rodríguez Gelfenstein, insiste en que EEUU juega a lo emocional al secuestrar a Nicolás Maduro, pero existe una institucionalidad para resistir, aun en condiciones difíciles y de amenazas permanentes. Venezuela dará la batalla jurídica por el rescate de su presidente secuestrado en Nueva York. Insiste que la principal guerra es la comunicacional, el sitio de combate es el cerebro de todos nosotros, donde se pretende alinearnos con la narrativa imperial. Debemos apelar a fuentes confiables, a fuentes oficiales. Es normal que existan negociaciones, ha sido una agresión unilateral y EEUU agrede a diario de distintas maneras. Intentará “persuadir”, manteniendo amenazas bélicas y Venezuela deberá resistir, aun con su evidente minusvalía militar, ante esta potencia nuclear guerrerista.
CAPÍTULO 3.
EEUU: POTENCIA IMPERIAL, GUERRERISTA Y DECAYENTE EN UN MUNDO HEGEMONICO “SIN REGLAS”.
Inicio hablando de EEUU en el contexto mundial. Es particular su caracterización como nación imperialista y guerrerista, ya que se remonta como hemos visto, a sus propios orígenes desde su creación en 1776, una vez logra independizarse de Inglaterra o el Reino Unido. Desde su constitución con las primeras 13 colonias, el expansionismo tanto continental como extra continental, fue su objetivo. Así lo evidencia, su conformación hoy, con 50 estados, un distrito federal y otros tantos espacios anexados en todo el mundo. Hubo territorios despojados a México, Rusia y Japón. Se anexaron también Florida, Texas, California y Hawái. La lista es larga.
Pude establecer en el trabajo antecedente, que no ha existido ningún unionismo real de EEUU, con el resto de países del continente. Incluso con Canadá, el otro país de origen anglosajón, ha tenido más controversias, que acercamientos. De recién el presidente Trump, hablaba de Canadá, como posible “estado 51”, cuestión que rechazaron sus actuales gobernantes. El resto de países (33), representan la América Latina y el Caribe, que hemos querido nombrar “Nuestramérica”, emulando al patriota cubano José Martí. Nuestramérica ha sido particularmente intervenida en distintos momentos históricos, por el expansionismo de EEUU.
Hablé de una disputa histórica entre EEUU y el resto de países nuestroamericanos. Referimos el llamado “panamericanismo”, que es la forma como EEUU ha disfrazado su política exterior con una supuesta “unidad toda americana” que no ha existido, ni existe en la actualidad. El panamericanismo y su narrativa, se enseñó por años en nuestra educación básica en Venezuela, invocando además un famoso himno, que reivindicaba en forma vehemente, tal falsedad.
En contraposición señalaba como se dio el caso, que desde la llamada Gran Colombia, que incluía a la hoy República Bolivariana de Venezuela, se dio la hermosa experiencia, aunque fallida, del “Congreso Anfictiónico de Panamá”, bajo el ideario e impulso de nuestro Libertador, caraqueño y venezolano, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, o simplemente Simón Bolívar. Este evento fue realizado entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, teniendo como sede el Antiguo Convento de San Francisco (hoy Palacio Bolívar), en la ciudad de Panamá. Este año 2026, se cumplen 200 años de ese esfuerzo unificador nuestromericano. Deberá conmemorarse por todo lo alto.
Lo de “anfictiónico” lo tomó Bolívar de la experiencia histórica de la “Liga Anfictiónica” de la antigua Grecia, que fue una confederación de ciudades, hacen más de 15.000 años, que se unían para defenderse y tratar asuntos comunes. Nuestro Libertador pretendía crear una asamblea similar, para asegurar unión, independencia y paz, de las nuevas repúblicas hispanoamericanas. La resultante es conocida, toda una noble tentativa, vencida por la traición de adversarios de Bolívar, que además del General Santander y otros, incluyó una injerencia activa de representantes estadounidenses.
Citaba más adelante a los investigadores venezolanos Mario Sanoja Obediente (ya fallecido) y la profesora Iraida Vargas (2005), quienes definían el imperialismo impulsado por EEUU, como relación de dominación entre sociedades que tienen estructuras y superestructuras desarrolladas, junto a otras cuyas estructura material y superestructura no tienen capacidad efectiva para oponerse al pragmatismo y la fuerza bruta, que anima a estos Estados predadores y expansionistas, como EEUU. Es colonialismo o neocolonialismo, que más allá de los matices, es lo mismo.
Los llamados por ellos, “Estados predadores”, como EEUU, se apoderan de los recursos pertenecientes a los pueblos más débiles, imponiendo valores y normas sociales y culturales, además de desarraigar culturas originarias y propiciar una identificación como apéndices de la sociedad imperial. Añaden que aun cuando este modelo de dominación colonialista, ha conducido a la consolidación de su poder imperial, también ha significado para EEUU en última instancia, la causa de su colapso o decadencia, aun en proceso.
El colapso de los imperios es un tema significativo. Consideran que EEUU luego de alcanzar un nivel de desarrollo a finales del siglo 18, comenzó a interesarse por dominar los países de Nuestramérica. Su plan expansionista lo inician en 1823 (“América para los americanos”, es decir solo ellos) y posteriormente lo del llamado “Destino Manifiesto” (1823), donde a sus ansias imperiales, le dan una justificación religiosa-supremacista. EEUU estaba “ungido por Dios”, para expandir su territorio y dominar el mundo.
Para 1898 se habían apoderado de Cuba, Puerto Rico y la zona del Canal de Panamá (que pertenecía a la hoy República de Colombia). Fue un año donde se sustituyó el carbón por el petróleo como fuente energética principal. Como sabemos, la hoy República Bolivariana de Venezuela se constituye en 1830, luego de un movimiento separatista de la “Gran Colombia”, como proyecto bolivarian