Multicoence: ontología del ENTRE y el POIMPOSIBLE
El problema del cambio y la identidad
Dos intuiciones contrapuestas atraviesan la historia de la filosofía occidental desde sus orígenes presocráticos. La primera, asociada a Parménides de Elea, afirma la primacía del ser inmóvil, idéntico a sí mismo, clausurado sobre su propia plenitud. El cambio es apariencia; la multiplicidad, engaño. La segunda, asociada a Heráclito de Éfeso, afirma la primacía del devenir perpetuo, del flujo incesante, de la lucha de los opuestos. Nada permanece; todo se transforma.
Ambas intuiciones son profundas. Ambas son insuficientes.
Parménides no puede explicar la novedad, la historia, la vida. Un universo sin devenir es un universo congelado, estéril. Heráclito, por su parte, no puede explicar la identidad, la cohesión, la memoria. Un universo de puro flujo es un universo disipativo, agotado por su propio movimiento, incapaz de sostener estructura alguna.
El presente tratado nace de la convicción de que ambas intuiciones —la parmenídea y la heraclítea— no son contradictorias, sino complementarias. El ser no es sin el devenir, ni el devenir sin el ser. La identidad no es sin el cambio, ni el cambio sin una identidad que se transforma. El problema no consiste en elegir entre una u otra, sino en concebir su articulación.