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ISBN 978-980-18-9953-2

Presbítero José Gregorio Evaristo Febres Cordero Monagas
Arquitecto de la fe y apóstol de la caridad

Autor:Pbro. Luis Manuel Diaz
Editorial:Díaz, Luis Manuel
Materia:Biografía Líderes. pensadores. trabajadores religiosos
Clasificación:Biografía: religiosa y espiritual
Público objetivo:General
Publicado:2026-11-30
Número de edición:1
Número de páginas:0
Tamaño:30Mb
Soporte:Digital
Formato:Pdf (.pdf)
Idioma:Español

Reseña

«Cuídenme a los huerfanitos»

Esa fue la última súplica del padre José Gregorio Febres Cordero en su lecho de muerte, el 23 de marzo de 1887. Tenía apenas cuarenta años, el corazón agotado por el trabajo físico y una vida entera entregada a los demás. Al día siguiente, la ciudad de Valencia se detuvo por completo. Ricos, obreros, letrados y personas humildes acompañaron su féretro, mientras el Concejo Municipal ordenaba izar la bandera a media asta durante tres días. Un homenaje civil reservado a los grandes servidores públicos, pero tributado espontáneamente a un sacerdote.

¿Quién fue este hombre al que su pueblo no dudó en llamar santo?

La Venezuela de la segunda mitad del siglo XIX no ofrecía un terreno fácil. Eran años de guerras civiles, epidemias y una abierta persecución contra la Iglesia durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, con obispos en el destierro, seminarios clausurados y conventos expropiados. En medio de esa asfixia, un joven valenciano tomó una decisión radical, viajó hasta la isla de Trinidad para recibir la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Silvestre Guevara y Lira, arzobispo desterrado de Caracas.

A su regreso, no buscó comodidades ni esquivó la confrontación. Conoció la cárcel por su firmeza moral y respondió con el perdón. Mientras las instituciones se derrumbaban, él se dedicó a construir:
Levantó templos con sus propias manos: Caminó cuadra por cuadra pidiendo el óbolo de los vecinos para concluir la emblemática iglesia de San Blas, consagró el templo de San Isidro en Flor Amarillo y adelantó los cimientos de San José.
Dio cobijo a los huérfanos de la guerra: Conmovido por los niños que deambulaban por las calles tras las contiendas civiles, fundó en 1884 el Asilo de Huérfanos —hoy Casa Hogar Padre Febres Cordero—, saliendo él mismo a los mercados a buscar el pan para alimentarlos.
Unió el intelecto con la cercanía pastoral: Doctor en Derecho Canónico por la Universidad Central de Venezuela y formador de jóvenes en el Colegio Cajigal y el Colegio Arzobispal, pasaba hasta ocho horas diarias en el confesionario escuchando y consolando a los más necesitados.
En este libro, el presbítero e historiador Luis Manuel Díaz reconstruye con rigor de archivo la vida de una de las figuras más queridas y luminosas del siglo XIX venezolano. A través de documentos originales, actas inéditas, testimonios de la célebre Corona Fúnebre de 1889 y la mirada de contemporáneos como Alejo Zuloaga, el futuro arzobispo Juan Bautista Castro o el pintor Arturo Michelena —quien inmortalizó su rostro con un niño en brazos—, esta obra rescata la memoria viva de un pastor que transformó su ciudad desde el servicio silencioso.

Una investigación histórica fundamental que sustenta la causa de su beatificación y un testimonio cercano que demuestra cómo la caridad sincera y la valentía serena pueden reconstruir a una sociedad herida.

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