Arte, ciencia y (equi)vocación en José Gregorio Hernández
Un doctor José Gregorio Hernández más cercano a las compartidas
inquietudes humanas del camino de la fe puede apreciarse en la
lectura de sus libros y sus textos publicados en la revista El Cojo
Ilustrado, y también en las expresiones y pensamientos de sus cartas
personales. Una faceta poco asociada a su reconocida actividad como
el «médico de los pobres» se distingue entonces cuando descubrimos
sus visiones y concepciones sobre las artes o, más específicamente,
sobre el arte de lo bello. Pero hay algo más en este explorar: en
la aproximación a los hechos de la vida del ilustre doctor, sus líneas
nos iluminan sobre el alcance de ser un laico católico que aspira
siempre a servir fielmente a Dios y al prójimo, en la particular inspiración
de la espiritualidad de san Francisco de Asís, a cuya orden de
seglares ingresó ya como un profesional consumado y maduro. Los
trazos de su propio testimonio esbozan así un conjunto de problemas
existenciales en torno a la vocación humana y cristiana en el contexto
de una época cuando la ideología positivista y la impronta de un clericalismo en el ámbito eclesial comparten su influencia en el espíritu y
en el pensamiento.