Como hablarle de dios a mi abuelo ateo
Este libro no es un manual académico de teología abstracta ni una colección de fórmulas prefabricadas para ganar discusiones. Nació del sudor de las tardes, del enfrentamiento respetuoso y de las conversaciones acumuladas durante años entre un joven fascinado por el Evangelio y un anciano de mente afilada, lecturas voraces y un escepticismo alimentado por ochenta y siete años de vivencias, libros de historia y desencantos. Nació del deseo de no dar por perdido a un ser querido bajo las murallas del racionalismo, sino de buscar desesperadamente la sabiduría para tender un puente entre la gracia divina y una mente cautiva de filosofías humanas.
Este trabajo está dedicado en primer lugar a mi abuelo, cuya voracidad por el conocimiento me obligó a doblar las rodillas, abrir los libros y buscar de Dios una sabiduría que no dependiera de mis fuerzas. Pero también se entrega a ti, lector, como un mapa de navegación y una armadura espiritual. Todos tenemos a un familiar, a un amigo o a un colega atrapado en las redes del escepticismo. A menudo nos sentimos paralizados, temerosos de no tener las respuestas o intimidados por la elocuencia de su incredulidad. Este libro, simplemente, es una humilde guía para saber como responder a esas personas.
Mi oración es que al recorrer estas páginas descubras que la verdad de Cristo no tiene nada que temer ante las preguntas más difíciles del ser humano. Que recuerdes que la apologética no consiste en aplastar al adversario, sino en derribar los argumentos que le impiden ver el rostro de Dios, guiados siempre por la mansedumbre, el respeto y la dependencia absoluta del Espíritu Santo.