Superficies de lo denso
Superficies de lo denso se inscribe en una corriente que concibe la escritura como exorcismo, reparación y pulsión vital. Iluminado por la cita de Pizarnik: «Escribir un poema es reparar», Rosanna Marín aborda lo confesional, lo erótico, lo ritual y lo performativo, desde el deseo y la herida. Los poemas se construyen como escenas, como actos de una obra que acontece en la intimidad, con quiebres, silencios y repeticiones que intensifican la experiencia.
En Superficies de lo denso vamos a encontrar pulsión, pensamiento y teatralidad. Es una voz que se despliega como un cuerpo en escena: vulnerable, desafiante, lúcido y sensorial. El título anuncia una tensión entre lo visible y lo profundo, entre lo que se muestra y lo que se arrastra.