El despertar del dragón negro en el Roraima
Epopeya de la Pachamama
En el chasma del tiempo, donde la tierra se eleva hacia el cielo en mesetas antiguas, el destino de los mundos comienza a temblar, se dice que antes de la luz, antes del nombre, hubo un abismo que soñó con ser cielo, y existe un reino de misterio y poder, De ese sueño nació un reino de misterio y poder: los tepuyes de la Gran Sabana, esas montañas planas y verticales que se alzan como dragones dormidos, son los pilares que sostienen el cielo y guardan los secretos más profundos de la creación. Entre ellos, el Monte Roraima se erige como el trono de una fuerza ancestral, y el Parque Nacional Canaima es su santuario sagrado.
Esta es la historia del despertar de un espíritu tan antiguo como las rocas mismas: el Dragón de Roraima, sin embargo, este no es un dragón de fuego y destrucción, como en los cuentos de otras tierras en el otro lado de la Pachamama. Se trata del espíritu de la tierra misma, la esencia pura de la vida que late en el corazón de cada río, cada selva y cada criatura, y fue dividido en dos por una gran traición: la luz (Yang y la oscuridad (Yin), encarnados en dos hermanos destinados a mantener el equilibrio del cosmos.
Hace mil años, durante la Luna de Sangre, una profecía fue grabada en las piedras por los sabios Pemón: el día que el espíritu del Dragón Negro (Yin) despertara del Yakötö jöwö , su poder de destrucción, alimentado por los vicios de la humanidad, amenazaría con devorar el mundo. La única esperanza sería que el elegido, el Dragón Blanco (Yang), encontrara al Espíritu Sagrado del Salto Ángel, la encarnación de la flor cósmica Hua (Kere Hua), y juntos restaurar el equilibrio.
No obstante, la profecía también hablaba de una reencarnación, de un nuevo ciclo. Ahora, el espíritu del Dragón Negro no habita en un monstruo legendario, sino en el corazón de un joven chamán Pemón llamado Aranwa, quien desconoce su terrible y glorioso destino. Y el Dragón Blanco, ya no es un príncipe celestial, sino el espíritu mismo de la naturaleza, que lucha por no ser corrompido
El tepuy sagrado de los elementos: Agua (los ríos y cascadas), Aire (los vientos que cortan los tepuyes), Tierra (la roca ancestral) y Fuego (el calor del sol y el corazón de los volcanes), estos aguardan la batalla final.
Representando los vicios de la humanidad: la Codicia, el Odio, la Envidia y la Ambición, ya han tomado forma tangible y amenazan con desatar al dragón dormido (Kaimenü Würi) Te invito a adentrarte en este mundo donde las leyendas son reales, donde los espíritus de la montaña susurran en el viento, y donde un joven chamán deberá enfrentar no solo a los demonios que amenazan su tierra, sino también al dragón que lleva dentro.