Destinos, Naciones y Caminos
Desde mi perspectiva, una novela encierra las reflexiones simbólicas, sumergidas en el mundo de la metáfora de la realidad viviente o de las perspectivas y sueños de quien la escribe. Solo pretendo compartir con quien quiera leerme el desarrollo de la historia como un devenir, pero sin la camisa de fuerza del tiempo, aunque tal cosa es como pretender explicar el tiempo de una manera atemporal. Es algo así como aquella grave pregunta que se hacía el célebre filósofo francés Jean Paul Sartre: ¿Qué es la nada? ¿Existe o no existe? ¿Y si existiera no dejaría de ser la nada?
¿Puede desarrollarse el tiempo en la atemporalidad? pretendo penetrar de una manera simbólica en la atemporalidad de nuestra propia existencia, en la esencia inmaterial de nuestra materia, en nuestra cualidad de humanos y con ello entender ¿Qué es la identidad? ¿Por qué los seres humanos necesitamos consolidar nuestra existencia en el desarrollo de ella? ¿Por qué vivimos en sociedad?
En ese simbolismo abstracto que nos anonada y confunde, el ser humano identifica cada uno de los rasgos y características que nos hace únicos e irrepetibles, nos acerca a quienes vibran en frecuencias complementarias a la nuestra y nos aleja o conflictúa con las que consideramos “diferentes”. Por ello surgen los Derechos Humanos fundamentales que persiguen llenar un profundo vacío existencial del ser, coadyuvando al desarrollo pleno y libre de su personalidad.
Es así como la personalidad contiene en sí misma un sinnúmero de aspectos que van configurando la complejidad de nuestro propio ser, el hombre es un ser gregario que vive en comunidades que tienen vida propia, en la que cada uno de los yo individuales que la integran se complementan entre sí, conformándose en un yo colectivo de carácter complejo, que se fundamenta en lo que conocemos como cultura.
En efecto cada individuo y cada pueblo constantemente crea, mantiene, conserva y comparte una serie de valores, tradiciones, principios, creencias, costumbres y demás manifestaciones culturales que conforman el imaginario colectivo del que deviene el Estado como organización, tradiciones estas que se transmiten de generación en generación a través del estudio de la historia, que lucha por sobrevivir en un mundo artificial de una modernidad descontrolada, que muchas veces olvida que lo más importante de la tecnología no es estar a la moda o ganarle a la competencia, sino mejorar la calidad de vida del ser humano, optimizando el manejo del tiempo, de manera tal que el ser humano disponga de mayor y mejor tiempo de ocio para recrear vínculos de afecto y amor con su familia, amigos y con la sociedad en general La mitología desarrolla, en forma metódica y simbólica, todos los aspectos y situaciones que ha vivido él mientras consigue penetrar en la esencia misma de su ser para introspectivamente conocerse y desarrollarse para poder integrarse a la sociedad que lo rodea de una manera sincera, sin máscaras sociales.