Lidia: Mujer de barrio, Iglesia de Dios
Releyendo Hch 16, 11-15
La mujer está realizando un protagonismo alternativo en la sociedad Latinoamericana. Su participación en los diferentes estratos sociales así nos lo confirma. En medio de las grandes concentraciones de población de nuestras ciudades Latinoamericanas, ella emerge como un paladín de los derechos humanos.
En este angustioso mundo y sobre todo en las zonas marginales de los barrios populares, se desatan agudas problemáticas: empobrecimiento crítico, con escasez de lo más necesario (alimento, casa, trabajo, educación…), deficientes, malos e inexistentes servicios públicos (agua, transporte, salud…), inseguridad personal y colectiva que afectaran a las relaciones sociales, produciendo miedo, encerramiento, aislamiento (por lo que la gente evita salir y menos comprometerse grupalmente).
En este contexto social integrado de excluidos y excluidas surgen las mujeres de las sencillas y humildes comunidades barriales, quienes, con su entrega, solidaridad, están gestando una sociedad alternativa, porque son “paridoras de la vida” que renueva la esperanza, “y es que tener esperanza en un futuro distinto y mejor es una amenaza para la estabilidad del sistema capitalista actual…” (Elsa Tamez, La razón utópica del Qohélet, en Rev. Pasos 52 (1996), 9). Lidia de Tiatira prefigura estas mujeres de barrio por su religiosidad, por su protagonismo, por su opción por Cristo y la comunidad de Filipos; imitémosla, su narrativa nos inspira.