Habitante del rastro
Chane habita la memoria, es decir, el rastro, no como espacio borroso, sino como tiempo y lugar presente, a través del recuerdo, manera como uno regresa cuando se ha ido, que es, del mismo modo, no irse del todo de esa parte que es parte de uno, pero también el irse no del lugar, sino del tiempo, cuando se dejan edades con sus cosas y circunstancias propias y se van adquiriendo las de las nuevas edades, ahí también quedan señales-rastros de lo que vamos dejando atrás.